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Destrucción de la tierra: planeta X

EN RESUMEN:
Me han llegado rumores que dicen que el mentado cambio catastrófico del que hablan los mayas en sus predicciones esta estrechamente vinculado con el acercamiento de un pequeño planeta que SEGÚN chocará con la tierra en el 2010. Dicen que los científicos y la NASA saben de la existencia de este planeta y del peligro del mismo hacia con la tierra, sin embargo, ellos aún no dicen nada para no alertar a la población. Ya saben, típico...

La teoría es muy interesante, y hasta fabulosa diría yo; creo que tal vez el ser humano sólo idealiza la destrucción final y no se permite dar una mirada objetiva a los verdaderos hechos, pero bueno, son científicos, debería confiar en ellos... Bueno no. Pero en fin, hay que desconfiar y estar preparados para lo que sea, no hay que confiar en el ser humano... Buah. De todos modos, si esto en verdad sucede creo que nadie saldrá exento, bueno, sólo los hijos de Dios. Si.

ARTÍCULO COMPLETO:
Circulan por internet rumores de que se acabará la Tierra en 2012 debido a un cataclismo astronómico. Una de las versiones trata de un planeta misterioso llamado Nibiru o planeta X, que en 2012 llegaría a la parte interior del Sistema Solar, perturbándola irremediablemente y acabando con la Tierra. Por supuesto, para darle más credibilidad al asunto, se dice que los astrónomos saben de este planeta, que lo están monitoreando, pero que la información se mantiene en secreto para no asustar al público ¿En que se sustenta toda esta historia?.
Primero, la historia no es nueva. Ya hubo gran alharaca con que el planeta X iba a acabar con el mundo en mayo del 2003. Pero ya vamos en el 2009. Claro que con la Tierra maltrecha, pero por otras causas y nada que ver con un planeta exótico. Aquellas “predicciones” catastrofistas fallaron. A pesar de la experiencia, ahora se reciclan las mismas “pruebas” pero con una nueva fecha para “El fin del mundo”.


Pero antes de seguir sería bueno aclarar que el nombre de “planeta X” ha sido usado muchas veces por los astrónomos a lo largo de la historia. Se trata de un nombre genérico que se usa cuando se propone que hay un objeto desconocido en el Sistema Solar que produce algún efecto gravitacional. Por ejemplo, antes de descubrir a Neptuno se hablaba de un planeta X que debía estar perturbando la órbita de Urano, porque ésta nomás no checaba con las predicciones. Una vez descubierto el planeta en cuestión dejó de ser X y se le puso nombre, Neptuno. Después, Plutón fue durante algún tiempo el planeta X, pero finalmente tuvo nombre y dejó de ser X y, más recientemente, incluso dejó de ser planeta para convertirse en planeta enano. Y por un tiempo se pensó que había otro planeta X, mucho más grande que Plutón, más allá de Neptuno, porque había algunas anomalías en las órbitas de éste último y de Urano. Pero las anomalías desaparecieron cuando las órbitas se calcularon con más precisión, así que este último planeta X se desvaneció, o mejor dicho, nunca existió.

Pero volvamos al fin del mundo. Ya desde 1983 se decía que el misterioso planeta había sido descubierto con el satélite infrarrojo IRAS. Como todo instrumento nuevo, este satélite descubrió cientos de miles de puntos brillantes que habían sido invisibles para otros detectores. Los astrónomos que lo reportaron por primera vez a la prensa decían que esos puntos podían ser cualquier cosa, desde algún planeta desconocido de nuestro Sistema Solar hasta galaxias lejanas. El Washington Post decidió que sería una mejor nota periodística si el artículo se titulaba: “Se descubre cuerpo celeste desconocido, tan grande como Júpiter”, y se empezaba el artículo diciendo que podría ser un planeta del Sistema Solar. Y aunque los análisis detallados de los datos de IRAS mostraron que aquellos puntos eran nebulosas de gas y polvo en nuestra propia galaxia, otros eran protoestrellas, y muchos otros eran galaxias lejanas, algunas personas leyeron tan sólo el encabezado del periódico. Y 26 años después se sigue citando a las observaciones de IRAS como evidencia de la existencia de Nibiru. Tomemos en cuenta que Plutón, que está a varios miles de millones de kilómetros de nosotros y es más pequeño que la Luna, se puede detectar perfectamente bien con los instrumentos actuales. Si hubiera un planeta tan grande como Júpiter por ahí, ya se hubiera observado porque sería mucho más brillante que Plutón y tendría, además, que perturbar notablemente las órbitas de los planetas externos. Pero nunca se ha reportado esta detección y los planetas se comportan como deberían comportarse bajo los efectos de la gravedad del Sol y de los 8 planetas bien conocidos.

Muchos asocian a Nibiru con Eris. Este es el planeta enano transneptuniano (es decir, que está más allá de la órbita de Neptuno) descubierto en 2003. Es de masa pequeña y órbita estable y alargada (la distancia al Sol varía entre 38 y 97 veces la distancia de la Tierra al Sol), pero no representa una amenaza para la Tierra. Otros dicen que se está construyendo un observatorio en el Polo Sur especialmente para observar al planeta X. Pero no hay ninguna razón por la cual los telescopios que ya existen en el hemisferio sur no pudieran observarlo. También se dice que Nibiru está rodeado de una nube que “polariza su luz, haciéndolo invisible”. Pero la polarización de la luz de algo no lo vuelve invisible a menos que su luz esté 100 por ciento polarizada, y que el observador use su polarímetro con un eje exactamente perpendicular al eje de polarización. Pero basta girar el polarímetro tantito para que el objeto se vuelva visible otra vez. Cualquier persona que tenga a mano un par de lentes polarizados puede hacer este experimento.

En un sitio web de uno de los partidarios de este asunto de Nibiru tiene disponible hasta una foto del planeta. Pero resulta que en realidad es una imagen de Io, una de las lunas de Júpiter, tomada por la sonda Voyager. También se suelen mostrar imágenes con algún punto brillante extraño y se dice que es el planeta X, pero resulta que este punto se debe a algún rayo cósmico que registró el detector. Los astrónomos observacionales rutinariamente identifican y eliminan de sus imágenes los puntos debidos a rayos cósmicos. También hay confesiones en internet de chavos que, por bromear, falsearon imágenes y las mandaron por correo electrónico a algún simpatizante de estas ideas, y éstas terminaron en páginas web como nuevas evidencias del planeta misterioso.

En fin, las supuestas “evidencias” del planeta Nibiru o X son muchísimas, pero ninguna tiene ni un poquito de sustento científico. Los que las citan no saben astronomía ni física, ni siquiera sicología. Un resultado astronómico como el descubrimiento del planeta X sería como oro molido para un astrónomo: no solamente lo lanzaría a la fama, sino que le permitiría acceder a nuevos fondos y recursos, tan competidos hoy en día en el mundo científico. ¿Se lo imaginan quedándose callado? Contra todo este sinsentido lo único que nos queda es apelar al sentido común.

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