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Octavo (¿Quién eres?)

Rendida en la cama; con poder acumulado en las manos y nudos en la garganta… Sin ánimos de vida, placeres triviales y obligaciones aéreas…

No estoy deprimida. No es que vea todo gris. Simplemente te estoy recordando…
Otra vez.

Discúlpame. No puedo evitar sonreír.
Me acurruco entre mis brazos y cierro los ojos para así poder imaginar que eres tu quien me abraza.

Quiero volver a sentir tu piel rodeándome aunque sea un pedacito de eternidad.

Abro los ojos y regreso nuevamente a este espacio de tierra.

No quiero despertar. ¿Es que acaso he estado dormida?

Tu muerte me ha acercado más a la vida.
Me he convertido en un humano.
Gracias.

Que placer es esto de estar conciente ¿no?
(Vuelvo a sonreír pretendiendo que me escuchas)

Y lo vivo…

Ese placer de seguir respirando. Ese placer frágil que asfixia. Ese placer que gime y se duele. Ese placer que lo da todo. Ese dulce sacrificio. Ese dolor que me hace sentirme viva. Ver la sangre correr sobre mi piel. Sentirlo todo; tan intenso, tan delicioso; gritando cosas absurdas, bebiendo agua de mar, mandándole mensajes a las gallinas, balbuceando, debatiendo colores sobre los árboles… Moviendo ironías y todo brillo.
Es una campana.
Todo me recuerda a ti.
Me recuerda que no estoy muerta como tu.
Es hermoso…

Acostarme en asfalto y retorcerme para sentir cuan rugoso es. Sin importar que pase la gente.

Gritar debajo del agua. Ahí, donde fluyen mis pensamientos.

Declamar con los pájaros. Hacer travesuras con los grillos. Caminar descalza y con los ojos cerrados, al filo de una sugestión, sintiendo el vértigo en la piel.

Detenerse un instante para observar alrededor. Disfrutar de un magno concierto nocturno, interpretado por mis amigas las luciérnagas; todo lo es todo; todo no es nada; no hay nada; hay todo amigo mío…

Mírame para mirarte y poder mirar lamiendo las fibras de mi mano.

Quiero ver cuanta gente hay… Sentir la presencia de los hombres que se mueven a mi lado, apresurados, pues ellos dicen que se les acaba el tiempo… Reírme sola. Burlarme de tus pasos, de mi agonía. Bailar tu voz. Soñar despierta platicando conmigo misma…

Llorar. Tan sincero como siempre. Así como tú. Así.

Me gusta llorar. Si alguna vez digo lo contrario enfrente de un mortal será porque me siento entre depredadores y finjo estabilidad. Pero tú en este momento sabes la verdad: amo llorar.

Llorar por tristeza y melancolía. Llorar de risa. Llorar de dolor. Llorar de frustración. Llorar de coraje. Llorar de indignación. Llorar de amor, o de lo que uno cree que es amor… Llorar por nada; por todo.

Interactuar con el aire. A veces soy amante nitrógeno, ¿lo sabías?
Me gusta interactuar con el aire de distintas maneras. Coqueteándole, dibujando, escribiendo en su cuerpo; creando con todos sus verosímiles ángulos; comiéndolo; amando junto a él… Intangible. Recia. Voluble. Cruda. Tan momentánea…

Como lo fui a tu lado.


(…)

Nunca los olvidaré (Nat&Chench) <3

Comentarios

  1. Eso está fuerte. No debí ponerlo... Bah!!! Nadie sabe de quien hablo de todos modos :P

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