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Mostrando entradas de junio, 2012

¿Gustas una donita con azúcar glass?

Sube.
Baja.
Gira.
                                -Parece que se rompe-
Fresco.
Tibio.
Aguanta.
Reside.
Afuera.
Lento.                                                                                                             Complejo.


                          Tan largo como decida el tiempo entre esta interrogante...

 Vivaldi!
Sol.
Exceso.
Aborto borrador...

                                              Nunca se sabe el fin de las relaciones interpersonales.

(Debí ser asexual)

Solsticio

Le Rimbaud!

Hay un Dios que se ríe de las telas adamascadas,
de los altares, del incienso, de los grandes cálices de oro;
un Dios que con el balanceo de los hosannas se duerme...
A. Rimbaud





Orinar es un placer. El  menos costoso de todos los placeres. Sólo basta beber  agua, esperar un poco y, listo, uno se halla en el cuarto de baño orinando. Además, si tomamos en cuenta que el agua la bebemos para satisfacer una necesidad fisiológica: la sed, el gasto se reduce a nada; es maravilloso, no gastamos para sentir el placer de orinar.
Una vez me contaron que Rimbaud se orinó en la academia de poesía francesa. Me pregunto si le causaba placer orinar  ahí o ver las caras de los poetas al sentirse orinados. Luego leí que “orinó en todos los cuerpos, en la boca de su madre y en el meadero devastado de la muerte”.  Al parecer Rimbaud  se sentía fascinado con la idea de ir orinando por la vida; es más, se sentía tan orgulloso de su orina que la mostró al público y cruzó el umbral de  la inmortalidad orinando …